Un Latino en Montpellier, toda una Aventura | Escuela ILA de Francés
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Un Latino en Montpellier, toda una Aventura

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Un latino en Montpellier, toda una Aventura

Tan solo 3 semanas del curso para aprender francés en Montpellier me han hecho sumergirme de tal manera en la cultura francesa que justo antes de escribir este artículo tuve que hacer un esfuerzo por cambiar mi mentalidad del francés al español. No me imagino cuan asombrosos serán los próximos meses que pasaré en esta bella ciudad, mientras aprendo francés en ILA.

La llegada

Francia es lejos de América del Sur, por lo que llegar a Paris desde Bogotá me tomó casi 11 horas en avión. De todas maneras, desde el momento en el que pisé el avión tuve la sensación de que ya estaba en Francia, pues la mayoría de la gente hablaba francés y la atmósfera se sentía como tal. Cuando llegué, tomé otro vuelo para Montpellier que duró una hora y media. A través de la ventana del avión pude observar los hermosos paisajes de franceses, pero al ver al sol escondiéndose bajo el cálido mar me di cuenta de que ya estaba por llegar a mi destino: Montpellier.

No fue difícil desplazarme desde el aeropuerto hasta la ciudad, pues sólo debía tomar un bus llamado La Navette que me dejaría en un lugar con muchas posibilidades de transporte. Ignoré la estación sin intención y caminé de allí hasta la plaza principal, luego los locales me ayudaron a ubicarme en la estación a la que debía ir para llegar a mi destino. Aunque cogí el tranvía en la dirección incorrecta, por fin pude llegar al apartamento donde pasaría la noche. Fue una desaventura poco probable para un latino “piloso.”

El primer día de clase

Después de reposar un día y medio comencé mis clases a las 8 de la mañana. En primer día del curso los nuevos firmamos unos documentos y se nos comunican algunas cosas de la escuela y de la ciudad. ¡Con las atenciones de esta escuela de francés nunca te sentirás perdido durante tu estancia! El curso estándar de francés se veía muy prometedor, y la primera clase no me desilusionó para nada. La profesora, muy divertida y sencilla, por cierto, nos hizo sentir inmediatamente bienvenidos. Diversas actividades, un ambiente familiar, juegos interactivos relacionados con el idioma, teoría explicada de una manera sencilla y completa; estas fueron las cosas que más me llamaron la atención de las clases y de las cuales aún no me arrepiento para nada de haber hecho esta inmersión lingüística en Montpellier.

La ciudad de Montpellier nos fue mostrada justo después de la salida del curso a las 12:15 pm por una maestra de ILA. Es un tour por la ciudad antigua recorriendo los lugares históricamente más emblemáticos, todos los estudiantes nuevos lo agradecen… sobre todo porque es cortesía de la escuela. A pesar de que nuestra guía era bombardeada a preguntas, las contestaba todas con dulzura e interés. Era agradable hablar con ella.

Mi primera tarde-noche en Montpellier

Después del curso decidí salir a recorrer la ciudad con un pequeño grupo de estudiantes. Gracias a que el instituto se encuentra ubicado en el centro histórico de la ciudad pudimos recorrer los mejores restaurantes, tiendas, heladerías y pubs sin ir muy lejos. También es impresionante cómo tantas culturas se reúnen con el mismo propósito: aprender francés en Francia. Hice amigos de manera inmediata ya que no es difícil relacionarse con personas con las que compartirás todos los días de tu estancia en Montpellier.

Al final del día todo el mundo estaba muy cansado, así que cada uno se dirigió a su hogar ya fuera en tranvía, en bus o a pie. Jamás hay problema para movilizarse. Hubo quienes se dirigieron a la residencia estudiantil, en donde disponen de una habitación privada, baño privado, cocina privada y zonas comunes para compartir con más estudiantes; y otros que se dirigieron a su respectiva casa de familia, en donde están en una atmósfera familiar y pueden degustar sus deliciosos platos franceses.

En fin, Montpellier me dio una impresión muy positiva y me dio el gozo de que fuera una ciudad que lo tiene todo. Un ambiente cálido y mediterráneo, un sistema de transporte excelente, una agenda llena de festivales y eventos culturales, una gastronomía exquisita, y claro, una atmósfera encantadora para todo tipo de estudiantes. À bientôt!

Santiago, Colombia (estudiante de ILA)